Cuando tenemos un acuario o un terrario con una zona acuática, uno de los principales retos es mantener el agua en buenas condiciones. A menudo pensamos que la solución consiste en limpiar más, cambiar el agua con frecuencia o retirar continuamente los restos que aparecen en la instalación.

Sin embargo, la clave no está en limpiar más, sino en conseguir un ecosistema equilibrado.

Un acuario saludable necesita un equilibrio entre el agua, el sistema de filtración, las bacterias beneficiosas, las plantas, los animales y la alimentación. Cuando todos estos elementos funcionan correctamente, el mantenimiento resulta mucho más sencillo y, sobre todo, se crean unas condiciones más adecuadas para nuestros animales.

Controlar los parámetros del agua

Uno de los aspectos fundamentales para mantener la calidad del agua es controlar sus principales parámetros. Los más importantes son el amoníaco, los nitritos, los nitratos, el pH y la temperatura.

El amoníaco y los nitritos son especialmente relevantes, ya que pueden resultar tóxicos para los animales. Los nitratos, por su parte, se acumulan como consecuencia del ciclo del nitrógeno y deben mantenerse bajo control.

También es importante prestar atención al pH y, en especial, a que la temperatura se mantenga estable y adecuada para las especies que viven en el acuario o terrario.

Más que obsesionarnos con conseguir un número perfecto, debemos buscar estabilidad. Los valores adecuados dependen de cada especie y de las características del ecosistema, por lo que es importante conocer las necesidades concretas de nuestros animales y evitar cambios bruscos.

Un buen sistema de filtración

El filtro es otro de los grandes aliados para mantener el agua en buenas condiciones. Su función no consiste únicamente en recoger partículas y suciedad: los materiales filtrantes también proporcionan una superficie donde pueden vivir bacterias beneficiosas que participan en el ciclo del nitrógeno.

Estas bacterias ayudan a transformar sustancias potencialmente tóxicas y son fundamentales para mantener el equilibrio biológico del acuario.

Por este motivo, no debemos limpiar todo el material del filtro de golpe ni lavarlo directamente con agua del grifo, ya que podemos eliminar una parte importante de estas bacterias beneficiosas. Siempre que sea posible, el material biológico puede enjuagarse suavemente con agua que hayamos retirado del propio acuario durante un cambio de agua.

Además, es importante seguir las indicaciones del fabricante y adaptar el sistema de filtración al volumen de agua y a la población del acuario.

Las plantas también ayudan al equilibrio

Las plantas naturales no solo aportan un aspecto más atractivo y natural al acuario. También pueden desempeñar un papel importante dentro del ecosistema, ya que consumen nutrientes y ofrecen refugio y zonas de descanso para determinados animales.

Entre las plantas que pueden adaptarse bien a diferentes acuarios encontramos:

  • Anubias
  • Helecho de Java
  • Cryptocoryne
  • Vallisneria
  • Plantas flotantes

La elección de las plantas debe realizarse teniendo en cuenta las características del acuario, la iluminación, la temperatura y las necesidades de cada especie.

Fauna auxiliar: pequeños colaboradores

En determinados acuarios de agua dulce también podemos encontrar animales que contribuyen al mantenimiento del ecosistema. Algunas gambas y determinados caracoles pueden alimentarse de algas, restos de comida o materia vegetal, ayudando a mantener más limpia la instalación.

Por ejemplo, las gambas de agua dulce pueden contribuir al consumo de algas y pequeños restos, mientras que las neritinas son conocidas por su capacidad para consumir algas presentes en los cristales y en elementos de decoración.

También existen otros caracoles que pueden aprovechar restos de comida y materia vegetal.

Eso sí, estos animales no sustituyen al mantenimiento del acuario. Su función es complementaria y, antes de introducirlos, debemos asegurarnos de que sean compatibles con las especies que ya viven en nuestro acuario y de que las condiciones del agua sean adecuadas para ellos.

La sobrealimentación: uno de los errores más frecuentes

Uno de los errores más habituales en el mantenimiento de acuarios es ofrecer más comida de la necesaria.

La cantidad de alimento debería ser la adecuada para que los animales puedan consumirla rápidamente, evitando que queden restos acumulados en el fondo.

La comida que no se consume termina descomponiéndose y aumentando la cantidad de materia orgánica presente en el agua. Esto puede favorecer la acumulación de sustancias de desecho y el crecimiento excesivo de algas.

Por eso, en este caso, menos puede ser más: una alimentación controlada ayuda a mantener un ecosistema más equilibrado y reduce la contaminación del agua.

Los cambios de agua siguen siendo imprescindibles

Aunque dispongamos de un buen filtro, plantas naturales, bacterias beneficiosas y fauna auxiliar, los cambios parciales de agua siguen siendo una parte esencial del mantenimiento.

Como orientación general, pueden realizarse cambios semanales de aproximadamente un 10-25 % del volumen de agua, aunque la frecuencia y la cantidad deben adaptarse a las características de cada instalación, la población y los resultados de los controles de agua.

El agua nueva debe prepararse correctamente y debemos evitar cambios bruscos de temperatura o de otros parámetros.

Además, hay una diferencia importante entre realizar un cambio de agua y rellenar el agua que se ha evaporado. Cuando el agua se evapora, los minerales y otras sustancias disueltas permanecen en el acuario. Por tanto, simplemente rellenar el agua perdida no equivale a realizar un cambio de agua.

La observación también forma parte del mantenimiento

Además de medir los parámetros, debemos observar diariamente a nuestros animales. Cambios en su comportamiento, pérdida de apetito, alteraciones en la piel o las aletas, respiración anormal o permanencia en zonas poco habituales pueden indicar que existe algún problema.

Ante cualquier alteración, es recomendable revisar primero los parámetros del agua y, si el problema persiste o aparecen signos de enfermedad, consultar con un veterinario con experiencia en animales acuáticos o exóticos.

La clave: buscar el equilibrio

Mantener la calidad del agua no consiste en limpiar constantemente el acuario. Se trata de crear y mantener un ecosistema equilibrado.

Para conseguirlo, debemos prestar atención a diferentes elementos:

  • Un buen sistema de filtración.
  • La presencia de bacterias beneficiosas.
  • Plantas naturales adecuadas para el acuario.
  • Una población de animales acorde al tamaño y capacidad de la instalación.
  • Una posible fauna auxiliar, siempre que sea compatible.
  • Una alimentación controlada, evitando el exceso de comida.
  • Cambios parciales de agua realizados de forma periódica.
  • Un control regular de los parámetros y una observación diaria de los animales.

En definitiva, no se trata de limpiar más, sino de mantener un buen equilibrio. Cuando el ecosistema está correctamente planteado y cada uno de sus elementos cumple su función, conseguimos unas condiciones más estables y saludables para nuestros animales y, al mismo tiempo, facilitamos considerablemente las tareas de mantenimiento.